Tradiciones culturales

Mitos bíblicos Sansón y Dalila

Mitos bíblicos Sansón y Dalila

Sansón era Nazareno y desde su nacimiento fue “marcado” como alguien muy especial, ya que se le dieron facultades sobrehumanas. Por supuesto, para mantener esta condición, este hombre debía mantenerse alejado de cualquier tipo de vicio.

Quizás una de las características que mejor lo define era su fuerza descomunal, pues con tan sólo coger una quijada de burro era capaz de acabar con grandes ejércitos. Por su parte, los líderes filisteos se dieron cuenta que no podrían dominar al pueblo de Israel, teniendo a Sansón como enemigo.

Por ello le encomendaron a Dalila la tarea de enamorarlo, para que así fueran sus sentimientos los que nublaran su mente. Rápidamente la maliciosa mujer supo tejer sus redes con gran maestría, hasta el punto de conseguir que el semidiós le confesara como prueba de su profundo amor que la fuerza de su ser promedia de su cabello.

Es decir, si en éste era tan fuerte como un simple mortal. Una noche aprovechando que Sansón se retiró a sus aposentos temprano, Dalila le cortó los largos mechones de cabello, dejándolo prácticamente rapado.

No sólo eso sino que también aquella mujer corrió a avisarles a los filisteos que ese era el momento idóneo de capturarlo. Cuando Sansón se despertó se dio cuenta que estaba encadenado entre dos pilares.

Mientras tanto varios soldados filisteos se acercaron a él para arrancarle los ojos. Éstos querían que Sansón presenciara una ceremonia en donde se tendría que humillar ante el falso Dios conocido como Dagón.

Magullado no sólo en su cuerpo también en su espíritu, Sansón alzó una plegaria al cielo pidiendo que por última vez el Dios de Israel le otorgara la fuerza eficiente como para ponerle fin a los filisteos, aunque esa acción le costara la vida.

Milagrosamente este hombre sacó fuerzas de flaqueza y consiguió derribar las dos gruesas columnas que lo sostenían, haciendo que el techo colapsara sobre todos los asistentes.